La bondad en el más necesitado
Situaciones extrañas vemos día a día, algo incomprendidas y muy poco analizadas. La situación que presencié el día de hoy es una que me tocó el corazón.
Disfrutar un día en la playa es placentero y relajante. El sol, la arena, el viento en el cabello nos hace ignorar todo a nuestro alrededor. Pero a pesar de la tranquilidad que sentía en ésta playa no pude ignorar el hecho de un pequeño niño, que deambulaba y paseaba por toda la costa.
Estaba vestido con ropa desgastada, aún así no estaba sucia, su rostro cubierto por un sombrero de cogollo lo protegía levemente de los rayos del sol. Sus pies estaban cubiertos por unas delgadas sandalias playeras que le protegían de quemarse con la arena hirviendo mientras vendía su producto: agua de coco.
Paseaba con sus cocos por delante de cada toldo, no sonreía, solo ofrecía su mercancía, en su rostro se veía el cansancio y en su postura encorvada el pesar de su responsabilidad. Obviamente estaba solo, sin algún padre que le cuidara.
Únicamente hablaba con las personas para ofrecer sus cocos, para nada más. En horas de la tarde, luego de caminar tanto, una familia que compartía justo a mi lado llamó al pequeño, le ofrecieron un plato de la parrilla que ellos estaban preparando.
Sin remordimiento y con mucha gratitud el jovencito tomó el plato de comida, y se sentó a comer.
Eso no es lo que me asombra, en el mundo aún existen personas que ven las necesidades de otros e intentan ayudar. Lo que me sorprendió fue el hecho de que el niño tomara parte de la comida y la compartiera con un pequeño gato que se acercó a él. Luego de cada bocado le ofrecía algo al gatito, quien danzaba alrededor de él.
Nuestra idea de compartir con extraños es sumamente opaca y muy exclusiva. Solo ofrecemos ayuda a los conocidos, solo damos a nuestra familia y amigos. Y alguien, que no tiene nada, que la vida no le ha dado tanta fortuna como a otros, comparte y brinda lo poco que tiene a otro en iguales condiciones que él.
Debemos analizar nuestro concepto de vida, nuestros valores como seres humanos nuestra vida en sí misma.
La bondad del mundo la encontramos muchas veces en los que menos tienen.
Imágenes: Autoría propia, 2020
Cámara: Samsung J7 pro, 13 megapíxeles.
Gif editado por autor, en programa Photoshop Cs5