El futuro en las calles

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Los niños siempre han representado el futuro de una generación. El día de hoy entendí, que quizás la generación ya no tiene un futuro; o por lo menos la de mi país.

¿Por qué digo esto? El día de hoy presencie lo que sin duda ignoramos o nos hacemos de la vista ciega para ignorar.

Vivimos nuestro día a día enfocados en nuestros problemas, sumergidos en la monotonía del caos que representa nuestra vida en la actualidad que no nos fijamos en las vicisitudes de otros más necesitados.

Nos quejamos y lamentamos por no tener para ir a lujosos restaurantes, comprar el teléfono de última gama pero no valoramos nuestra posición, nuestros padres, nuestra familia. En quince minutos sentada en un estacionamiento de mi pueblo entendí que soy afortunada. Por nacer en el hogar en el que nací, con padres que me cuidaron y velaron por mi desde mi nacimiento. Una suerte que no todos los niños tienen.

Vivo en la isla de Margarita, Venezuela. Creo que hablo muy poco de ella, aunque tienen mucho de que hablarse. Sin embargo cuando lo he hecho ha sido únicamente para mostrar las maravillas que posee. Actualmente esas maravillas naturales se mantienen, pero la esencia de humanidad está sin duda muy limitada.

Uno de los lugares que se incluía dentro de las rutas turísticas en la isla es el boulevard de Juan griego. Lleno de comercios que daban vida y esplendor a la costa...últimamente visitarlo genera dolor y desasosiego. No solo por los costos en los comercios, sino por la cantidad de niños que sin duda no tuvieron la misma suerte que yo.

Descalzos, sucios, con ropa rota recorren las calles detrás de las personas. Muchos agrupados en un estacionamiento prometiendo cuidar vehículos a cambio de contribución monetaria.

Las edades variadas, desde muy pequeños hasta otros adolescentes dejaron de lado la vergüenza hace mucho para mendigar.

¿Sus padres? Difícil saberlo. Algunos piensan que quizás los mismos padres los envían a pedir. ¿Es acaso un padre capaz de ello? Ciertamente antes pensaba que no, que no puede haber en alguien tanta maldad; hoy considero que es posible.

Corrompidos, muchos llenos de ira, con un vocabulario enriquecido en malas palabras, se atacan incluso unos a otros. Los más grandes arrebatan el dinero de los pequeños y sus agresiones las muestran al público. Cinco minutos basta para entender que no han tenido educación ni les han sido inculcado valores propios de un hogar.

Y ¿de quién es la culpa? ¿Del gobierno? ¿De la sociedad? El único culpable son padres incapaces. Que desde hace generaciones no han promovido el tener un hogar apto para procrear, que les da igual tener infinidad de hijos sin tener recursos para vivir. Desde hace mucho ha faltado la educación en las familias, donde se establezcan principios sociales y morales. Quienes pagan las consecuencias son exclusivamente los niños, que llegan a este mundo a ser maltratados, señalados, a quienes se les quitan sus derechos y simplemente se sigue implementando el circulo vicioso donde crecen y tienen hijos que terminan en las mismas condiciones.

Sencillamente la base de madre y padre es fundamental para la estabilidad emocional y la integridad de los menores.

Sencillamente verlos genera tristeza y pesar, porque sabemos no habrá nadie que los ayude a educarse y terminarán probablemente siendo delincuentes desalmados.

Valoremos el lugar donde crecimos, veamos con dulzura tantos regaños, tantos castigos ya que a partir de ellos nos forjamos.

Sin duda apreciemos a los seres que nos han cuidado y nos han permitido tener un estilo de vida diferente al de las pobres almas que recorren el día de hoy las calles de Juan Griego.



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Imágenes: Autoría propia, 2019
Cámara: Samsung J7 pro, 13 megapíxeles.
Gif editado por autor, en programa Photoshop Cs5