Confesiones de un alma herida

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Siempre te vi como mi guía. Qué difícil es no tenerte conmigo más, me siento perdida, me siento sola y desamparada. Miro a mi alrededor y me siento destruida.

Miro a las personas que me rodean y creo saber lo que piensan, creo entender todo lo que me dijiste, y me dan ganas de llamarte, de correr junto a ti. Pero sé que no me atenderás, ya no lo haces. Así que salgo siempre de donde estoy y llego a casa a llorar, a desahogar todo aquello que en mi pecho se vuelve una carga.

Sé que dijiste que yo era débil, que no podría lograrlo sola, creo que también en esto tienes razón.

Me miro en el espejo y recuerdo tus últimas palabras: "nadie te amaría, nadie te quiere estar con alguien como tú". Y entiendo que decías la verdad. Mis ojos están hinchados, mi cara roja, mi cabello se ve sin vida. Yo me veo sin vida.

Sigo llorando mucho más.

Pienso en llamar a aquellos que eran mis amigos de tantos años, sin embargo se vienen a mi mente todas esas palabras que una y otra vez me gritaste, el como esos que consideraba mis amigos solo querían un acoston conmigo, o solo querían saber de mi vida para humillarme, o burlarse. Así que desisto, y no llamo a ninguno y vuelvo a hundirme en mi soledad. Porque creo que es verdad, todos solo quieren una cosa, dañarme, menos tú.

Aunque te has marchado, no sé dónde estás, ignoras mis mensajes y mis llamadas, cuando me atiendes solo dices que soy una molestia, que debo madurar. Cuan doloroso escuchar eso de ti, yo que solo te tengo a ti.

Pudiese contar con mi madre ¿no? así que voy a verla, pero inmediatamente estoy junto a ella sé que si le digo lo mucho que me hace sufrir que no busques te impedirá verme, te impedirá venir, así que me detengo, porque no quiero que nadie me aleje de ti cuando estés conmigo.

Han pasado cinco días, y en cada parte de esos días he llorado, solo pienso en recibir tu llamada. Cualquier sonido de mi celular me despierta cuando logro dormirme, no he podido dormir. Te necesito, y me duele no vengas a salvarme.

Me siento abandonada y rota. Antes sentía que tenía el mundo a mis pies, hoy siento que no tengo nada... que no me quedó nada.

Ya estoy resignada, quizás no vuelvas pronto. De pronto, apareces frente a mí, ebrio apestando a alcohol. Es muy tarde, mi madre no aceptará salga de casa en este momento, pero no lo entiendes, así que solo me gritas y me dices estúpida. Sé que te marcharás y no volverás, sé que querrás a alguien más que si desee estar contigo, así que me arrodillo y suplico ante ti, necesito que te quedes conmigo. Me empujas y me alejas gritándome, sé que no te quedarás.

Solo tengo algo que hacer, seguirte, tratar de estar contigo.

Me subo a tu coche y veo cómo te ríes, te burlas de mi debilidad. Sabes lo rota que estoy, lo destruida que me tienes y eso lo disfrutas.

Me siento sola, aún estando ahí, a tu lado me siento sola, rota, destruida. Quizás no merezca amor, quizás no merezca la ternura de esos romances de novela, quizás no soy tan especial.

Siempre me dices que todo lo merezco, y viéndome en un espejo creo que es cierto. ¿Qué tengo que ofrecer? nada. Soy nada. Así que lo acepto, y me quedo aquí, porque sé que nadie me aceptará. Tú te has encargado de que me crea eso.

Estando en tu casa siguen los maltratos, los malos ratos. Pero solo me importa estar contigo.

Estás tan ebrio que te duermes en el sofá. Pero suena tu teléfono y lo tomo, veo muchas llamadas, muchos mensajes, y alguien que te dice que la pasó muy bien contigo.

Siento mi cuerpo romperse en dos, siento como pierdo fuerzas en mis piernas. Así que lloro mucho más. Luego de varias horas, siento que no valgo nada, así que decido hacer algo que he considerado desde hace mucho tiempo.

Tomo una sábana y la amarro, la guindo de una viga en el techo y la observo. Sé lo que debo hacer, si la única persona que pudo fijarse en mí, no me ama, no tengo sentido, no tiene sentido mi vida.

Así que lo hago, subo a la cama y me dejo caer, con la sábana en mi cuello. Siento la presión inmediatamente, pero caigo al piso. Mi amarre no ha funcionado, ni siquiera para eso puedo servir.

Lloro y veo que quizás todo esto me lo he buscado. Queriendo tener un sueño con alguien que no sueña conmigo en definitiva, dándolo todo por una persona que no da nada a cambio.

Regreso a tu lado, y te veo dormido, roncando boca arriba. Y siento odio, por primera vez en mi vida siento ese sentimiento en mi pecho, te detesto. Sé que eres tu quien no merece vivir.

Voy a la cocina y me hago con lo único que necesito, me planto delante de ti, y acerco el frío metal a tu cuello, estoy a punto de hacerlo, sé que puedo hacerlo.

Aún así no avanzo, mi mano me tiembla, mi pulso no me ayuda. No puedo matarte, aún después de todo el daño que me has causado.

Sin detenimientos, decido salir de ahí, dejarlo todo.

Me marcho, abro las puertas sin hacer ruido y camino a mitad de la noche, en las calles oscuras, no tengo miedo, ya no puedo tenerlo. Todo el dolor que me has causado nadie podrá igualarlo.

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