Estuve perdido, corrí durante muchos días hasta llegar a ella. No sabía quién era en un inicio, pero en sus brazos encontré el refugio que esperaba.
Duré muchos días solo, triste, con el alma rota, y no es que esté enamorado de esta chica, pero... no me hace sentir solo. ¿Es acaso eso lo que afecta? ¿La soledad? No puedo asegurarlo, solo sé que desde que la vi y encontré mi nueva conexión he sido feliz.
O quizás no feliz, más bien me he sentido a gusto conmigo mismo. No siento el vacío desgarrador en mi pecho, no siento la necesidad de humillarme a mí mismo con alguien que sin duda no me aprecia. Puedo estar en tranquilidad. Al menos, es lo que espero.
Pero no sucede de esa manera. En la noche, cuando estoy solo la imagen de otra persona que no es ella llega a mi mente. Alguien de quien si estuve enamorado, y lo estoy aún, sigue en mis pensamientos y es a ella quien intento apartar. Carlota, siempre dulce, siempre impredecible... como cuando terminó conmigo, dejándome hecho pedazos.
En mi cama fría le recuerdo, en mi mente aparece el recuerdo de su sonrisa, su mirada, ojos marrones que me invaden y me consumen, solo quiero volverla a ver, a ella... no a nadie más. Aún después de todo, solo la quiero a ella.
Y no sé si es justo, tentar a la suerte, conjurar un sentimiento con alguien que sé que no amaré. ¡Solo quiero alejar este vacío! Sentirme parte de algo, de alguien. Ese alguien sé que no es ella, ese alguien sé que no me hará sentir como ella.
Sigo intentándolo a pesar de conocer la verdad y saber que su recuerdo para mí será eterno.
Ilusionando a una inocente, dejando mi corazón en manos de una extraña a quien jamás amaré.
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