Decía mi padre abogado que muchos casos se ganaban en tribunales por la mala interpretación de las leyes y por no leer las letras pequeñas. Por eso, es importante que aunque no sea tu fuerte como emprendedor, tengas conocimientos básicos sobre el alcance que puede tener alguna de tus decisiones como empresario.
Siguiendo con el tema de los empleados, una de las situaciones a las que se debe enfrentar un jefe es el tema de las demandas salariales, que deben ajustarse a los términos legales, pero también a las condiciones financieras del emprendimiento, por lo que es importante tomar en cuenta no solo el dinero, sino también las condiciones contractuales, decretos presidenciales y evaluaciones de desempeño de los trabajadores dependientes de ti.
Es muy común que los empleados exijan mejores compensaciones salariales, por lo que es importante principalmente establecer contratos formales en los que se aclaren todos los términos y panoramas posibles, a fin de no tener inconvenientes legales a futuro que puedan entorpecer el desempeño de tu emprendimiento.
Un caso puntual que uso como referencia es lo que sucedió en un spa al que le manejaba sus redes sociales, en donde dos esteticistas terminaron demandando a los dueños, por haber sido desincorporadas de la plantilla. Ellas alegaban despido injustificado, mientras que los jefes decían que no eran empleadas de tiempo completo sino a destajo, y al bajar el número de clientes, no las volvieron a llamar.
Como legalmente no había un contrato que los avalara, y si las pruebas de que debían cumplir un horario, la justicia terminó declarándose a favor de ellas, quienes recibieron salarios caídos y una compensación extra, que terminó siendo la ruina del negocio.
Puede que sea algo complicado, pero con tener un modelo de contrato, que puedas bajar de internet y ajustarlo a tus condiciones, ya tienes un aval que puede refutar una demanda. Se lee por ambas partes, se firma y se notaria. Listo!
En el caso de los aumentos de sueldo, hay que hacer cálculos, pero además se debe tomar en cuenta que no es solo un gasto mensual, sino que ello repercute en los pasivos acumulables como aguinaldos, prestaciones sociales y demás beneficios.
Sin embargo, existe una modalidad que permite compensar acciones puntuales de los empleados, sin que esto afecte los cómputos de estos pasivos, y son los incentivos, que pueden ser bonificaciones por asistencia perfecta, por cierre de proyectos, alcance de metas mensuales u otra actividad que implique un poco más de esfuerzos.
A través del uso de estos incentivos, el empleador puede suavizar situaciones de protesta con respecto al alza de la inflación y la diferencia entre sueldos que lo nivelen, además de motivar a sus empleados para subir sus niveles de efectividad en los procesos y actividades asignadas.
Un ejemplo puntual me sucedió en mis días de trabajo en Telesur, cuando al momento del pago, todos los empleados de la unidad de proyectos especiales, recibimos un considerable monto extra en nuestras cuentas bancarias. Ese día teníamos reunión de comité para evaluar desempeños y asignar nuevas tareas, y ya casi al finalizar, nuestra coordinadora nos informa que ese dinero correspondía a un incentivo por el logro en tiempo y forma de un megaproyecto que se entregó antes de la fecha tope.
Luego de ello, todo el grupo salió motivado con las nuevas asignaciones, no porque estuviésemos esperando un bono por cada trabajo culminado, sino por haber premiado el esfuerzo de cada uno en ese suceso puntual, confiando en que de suceder algo similar, la probabilidad de volver a tenerlo ya estaba ganada en un 50%.
De aquí el aprendizaje para los emprendedores, siempre es recomendable dejar sentado todo sobre papel, inclusive los encargos de conocidos y familiares, pues es sabido que en los negocios, no hay amigos. Y si queremos incentivar a empleados o clientes, dar un extra cada tanto, será una carta que podemos jugar siempre a favor.
My father, a lawyer, used to say that many cases were won in court because of misinterpretations of the law and failure to read the fine print. That’s why it’s important that—even if it’s not your strong suit as an entrepreneur—you have a basic understanding of the potential implications of your decisions as a business owner.
Continuing with the topic of employees, one of the situations a boss must face is the issue of salary demands, which must comply with legal requirements but also align with the financial conditions of the business. Therefore, it’s important to consider not only the money but also the contractual terms, presidential decrees, and performance evaluations of the employees who report to you.
It’s very common for employees to demand better compensation, so it’s especially important to establish formal contracts that clarify all possible terms and scenarios, in order to avoid future legal complications that could hinder your business’s performance.
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A specific case I use as an example is what happened at a spa where I managed the social media accounts; two estheticians ended up suing the owners after being let go. They alleged wrongful termination, while the owners argued that they were not full-time employees but rather pieceworkers, and when the number of clients dropped, they were not called back.
Since there was no legally binding contract to support them, and given the evidence that they were required to follow a schedule, the court ultimately ruled in their favor. They received back pay and additional compensation, which ultimately led to the business’s ruin.
It might be a bit complicated, but by using a contract template—which you can download from the internet and tailor to your specific conditions—you’ll have a legal basis that can help you defend against a lawsuit. Both parties read it, sign it, and have it notarized. That’s it!
When it comes to pay raises, you’ll need to do some calculations, but you must also keep in mind that this isn’t just a monthly expense—it also affects accrued liabilities such as year-end bonuses, social benefits, and other perks.
However, there is a method that allows you to reward specific employee achievements without affecting the calculation of these liabilities: incentives. These can take the form of bonuses for perfect attendance, project completion, meeting monthly goals, or other activities that require a little extra effort.
By using these incentives, employers can alleviate discontent regarding rising inflation and the resulting wage gaps, while also motivating employees to increase their effectiveness in assigned processes and activities.
A specific example of this happened to me during my time working at Telesur, when, at payday, all of us employees in the special projects unit received a substantial extra amount deposited into our bank accounts. That day we had a committee meeting to evaluate performance and assign new tasks, and just as we were wrapping up, our coordinator informed us that the money was a bonus for completing a major project on time and within budget, ahead of the deadline.
After that, the whole group left feeling motivated by the new assignments—not because we were expecting a bonus for every completed project, but because our individual efforts in that specific instance had been recognized, and we were confident that if something similar were to happen again, we were already 50% likely to receive another bonus.
The lesson for entrepreneurs here is that it’s always advisable to put everything in writing—including requests from acquaintances and family members—since it’s well known that in business, there are no friends. And if we want to incentivize employees or clients by giving them a little extra every now and then, it’s a card we can always play to our advantage.
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