Saludos apreciados lectores, alguna vez se han hecho esta pregunta: ¿Mi vida tiene sentido? una pregunta muy fuerte ¿no? pero que aveces ronda por nuestra cabeza sobretodo cuando vivimos crisis personales o emocionales, cuando empezamos a cuestionarnos qué es lo que estoy haciendo, por qué o para qué hago lo que hago.
Es obvio que todos, ¡absolutamente todos! merecemos y necesitamos encontrarle sentido a nuestra vida. Algunos consideran que tener vida no significa vivir incluso afirman que nuestro mundo está lleno de cadáveres ambulantes personas mecanizadas cuyas vidas se resumen en simples rutinas: dormir, comer, reír, trabajar, llorar, reproducirse pero que pasan años caminando por la vida sin tener dirección alguna, sin norte definido, dejando que la vida los lleve...
Pero, la misma vida tarde o temprano nos golpea con estas inquietudes y es normal sentirnos cuestionados, inseguros, temerosos en momentos cuando todo se pone en duda o cuando se vulnera nuestra estabilidad emocional a causa de algo externo o muchas veces interno. En consecuencia es importante detenernos y ver a donde hemos llegado y mirar el punto donde estamos y verificar si es a dónde queríamos llegar, si nos sentimos plenos con lo logrado o por el contrario nos sentimos vacíos, y es en ese justo momento donde tenemos que verlo como un punto nuevo de partida, de redireccionamiento, recordando que no somos sólo lo que somos, sino lo que podemos llegar a ser.
En definitiva, mi consejo es que para vivir es necesario amar la vida, deshacerse todos los días del desánimo y la superficialidad, no dejarse involucrar por cosas negativas que nos destruyen, rodearnos de gente positiva. Por el contrario, es necesario tomar las riendas de nuestra vida, comprender que vivir es sentir, admirar, agradecer, amar, servir, dar, recibir es comprender que nuestro tiempo es lo único que poseemos para encontrarle sentido a nuestra vida.