He bebido una coca cola zero, después del gimnasio, y me ha dado hambre, lo he intentado remediar, con un par de vasos de agua con gas, pero no hay manera, tengo hambre. Luego me he puesto un reportaje, de unas señoras, que eran de un pueblo de la sierra pirenaica catalana. Estarán probablemente todas muertas.
El programa, estaba subido de hace poco, pero las imágenes eran antiguas, quizás no tanto, pero probablemente desde el cambio de siglo, hemos sufrido un desconecte brutal de todo lo que no implique las tecnologías, o conocidas como nuevas tecnologías con la vida.
Cuando ves a a esas mujeres, en esos recipientes enormes, amasando tanda de cincuenta quilos de harina, con la masa madre del día anterior, que entonces, simplemente, la llamaban levadura, el proceso, a día de hoy, es inimaginable, aun de los panaderos de esos que se llaman artesanales y de los cuales, he visto unos cuantos videos.
El amasado a mano en barreños de madera enormes, el reposado con en signo de la cruz hechos, con unas sábanas especiales que se calentaban al calor de hogar, para favorecer la fermentación, la partición en porciones, el adelgazado que llaman que no es más que el amasado individual por largo tiempo de lo que vienen a ser las tortas individuales.
Luego se deja levar de nuevo y en todo este tiempo, han estado preparando el horno, metiendo leña hasta que coge temperatura adecuada(los ladrillos de la parte superior del horno, blanquean), luego hay que sacar toda la brasa, barrer que quede limpio el horno, hacer pruebas de masa a ver si está la temperatura correcta.
Si está demasiado caliente quema el pan y no se cuece por dentro. Todo esto, en un espacio que no supera los 30 m2, las mujeres se van sucediendo, del amasado al colocado en sábanas adecuadas con pliegues para el segundo levado, la pala con la harina justa e ir cargando el horno, cocinar, sacar, meter la nueva remesa y así sucesivamente, las doscientas piezas que da de si los cincuenta kilos de harina.
Luego las embadurnan con pluma de oca o ganso con una capa dulce, una a una, pacientemente las doscientas piezas, la pena que no se ve cuando las prueban. Hasta en eso se nota que son otros tiempos, o era tan golosos y tan resultadistas como somos ahora.
Imaginaros, un panadero "artesano" de hoy en día, tiene amasadoras, recipientes todo de acero inoxidable, hornos eléctricos con bandejas, temporizadores, todo perfecto, impoluto, es imposible que quede así de bien, qué le hacemos, es el signo de los tiempos.