Me ha despertado Eko, mi hijo felino, con síntomas de respiración agitada. Es cómo tenía ganas de vomitar y estornudar a la vez y hacía un ruido raro. Le he dado un masaje, en la parte baja del pectoral, y parece que se ha quedado más tranquilo, luego ha venido a la cama, le he llamado para ponerse encima, y seguía haciendo el ruido raro, como si fuese a vomitar, o ronronear muy fuerte, se ha bajado. No he escuchado nada, pero ya ha sido en vano, me he espabilado, y como eran cerca de las siete de la mañana, me he levantado, y ahí estaba, tan pancho, en el sofá, tranquilo.
Me he preparado un té de esos especiados, con un poco de miel y leche, ando con la nariz cogida de hace unos días. La mezcla de sol, caminar intenso y la mascarilla, la puta mascarilla, está claro, el recalentamiento del aire que inspiras y expiras durante casi dos horas, tiene un efecto insano equiparable al daño que previene.
Oír un podcast interesante, esta vez sobre el glúteo, ese músculo infravalorado, dentro de la tendencia habitual de ejercitar cualquier cosa, menos el glúteo, pensar que es cosas de influencer, de las Kardashian u otras hiperculonas. Qué de años de fallos, en el ejercitamiento y qué de dolores y lesiones a consecuencia de una mala selección de ejercicios. En fin de todo se aprende, aunque sea a los casi cuarenta y siete años.
Ayer tuve una alegría de un recurso presentado a una cliente. Os resumo, al principio, me enfadé con ella, un prejuicio derivado de la peculiaridad de esta chica en su trato conmigo, pero al final, tirando de profesionalidad, orgullo, lo que quieras llamar, me puse a revisar, y que queréis que os diga, tenía razón, la Administración le estaba cobrando una cuota que no le correspondía, imaginaros, en esta época de carestía, que te estén cobrando casi trescientos euros, como se dice, por "la cara"
Esta clienta, y otra chica, muy ambiciosa y volcánica que tengo, son los grandes maestros que estoy teniendo para avanzar de forma acelerada en mi formación como consultor. La exigencia, es un mecanismo para exigirme, salir de mi "zona de confort" y evolucionar, para dar respuesta siendo esta satisfactoria. Es ponerse "colorao" para no tener que ponerse amarillo, en un futuro.
La vida, no se para de aprender.