Pelear, la gente tiene muchas ganas de pelear. Coge un motivo, pequeño, que suene muy exótico para ti, maldito urbanita, puto moerno de mierda, crédulo de todo. Y dale bombo, hazlo tuyo, no hace falta que dure, si no que te indignes y mucho, y no atiendas a razones, no escuches, crea una religión y hazte radical en ella.
La estupidez, no conoce otra cosa, que la necesidad de notoriedad, ya sea para follar o para salir en prensa, o simplemente, para tener un motivo por el que no arrastrarte por tu anodina vida. Un reportaje de esos que pululan por la red de ocas, patos, cebados para el hígado, pues nada, hago de mi capa un sayo y una cosa que es con perdón, más antigua que el cagar, lo hago piedra fundacional de mi vida, pero no os preocupéis, me durará lo justo, hasta la siguiente causa perdida.