La noche no me gusta tanto
La oscuridad es hostil con el que ama la luz
Se amontonan los días, como olas nos envuelven
Las malas noticias
En estos tiempos de fuertes tentaciones nos inundan
Debemos seguir a nuestra conciencia y sus normas
Franco Battiato.- Cuando era joven
Y todo pasa, y el tiempo todo lo relativiza hasta importar todo en su justa medida, nada. Donde había amigos, luego amistades y finalmente, hijos de puta descerebrados o descerebrados hijos de puta, que arrastran el lupanar de sus vidas hasta un final, que no por inesperado es menos obvio.
El día, ha venido fresco, dos cafés, un plátano de canarias, una manzana y una naranja con algo de torta del casar y unos frutos secos, ha sido un desayuno substancioso. Hay una promesa incipiente de posibles churros, me llega el olor de masas abuñueladas, que estimulan mi cerebelo, respiro, todo pasa. Todo es abismo.
Esta noche, he soñado con la muerte, es lo que tiene juntarse con una cuñada que te desvela con todo detalle, lo que no se ve de los muertos, como los asean, porque una vez muerto, se cagan y se mean, como les limpian los líquidos que salen por la boca, como sellan sus ojos, boca y culo con silicona, como los ponen de medio lado y fuerzan los cuerpos inertes para que queden rectos dentro de esas bolsas, como las que se usan, para apilar ropa en los arcones de las camas.
En el sueño, era yo, pero era mi padre y era mi abuela Pilar, una muerte distinta, pero al fin al cabo muerte, distinta, pero, no se si es peor la muerte, la consciencia de la muerte, o el soñar con la muerte, después de la muerte. Soñar con un la muerte de una persona que ya está muerta, y parece que te implora que la salves de una muerte, que sabes que ya se produjo ya de forma inevitable, y más cuando caes en el circuito de las auxiliares, en la Seguridad Social.