Sentarme, aún no hay nadie, buena temperatura, música mil veces oída en el hilo musical del gimnasio. Respiro hondo, ahí sigue firmemente, anudada a mi cabeza.
Un grupo de señores mayores irrumpe en bañadores escuetamente ridículos, conversaciones de viva voz, en automático cuando soy consciente, estoy bajo el intenso chorro de la ducha, al fin de nuevo agradablemente caliente.
Reniego de la gente q sale empapada de la ducha, como un perro sacudiéndose el agua de la alberca, molestando, no se como lo hacen para salir con las pollas tan enhiestas.
La mochila, resuena de forma acompasada contra mi pierna en el camino de vuelta, mi ruta tiene tres hitos, la pastelería, el kiosko, la frutería, llego a casa, ella sigue bombeando a ritmo fijo en mi cabeza.
Saltear el lomo, las verduras, el tempo justo de la salsa, la hornilla bombea, me ha quedado perfecto.
Leo la noticia del retorno de un abogado a su importante despacho, el tercero en capitalización de Andalucía, siento un cosquilleo, yo hice con ellos una entrevista, fui finalista, era elegir entre dos, probablemente sí hubiera forzado, eso hubiera sido mío. Hay cosas que yo solo entiendo.