Ha sido un buen día, rectifico, ha sido un buen fin de semana. Es increíble como cambia la vida, cuando duermes bien, a pesar de todos los pesares de una semana, bastante complicada. Para mañana Lunes, lo tengo todo agendado, mi versión cabrona manda y a ella me encomiendo, para que sea más sencillo el trabajo.
He comprado las nueces peladas, una cosa tan nimia me produce alegría, en el ritual de preparación de mi papilla matutina, se me hace harto pesado tener que estar a cuchillazos, o martillazos con las nueces para sacarle su preciado fruto. Estas que compré, están baratas, ya me entretuve en su día haciendo una comparativa de peso de el fruto entero y el fruto descascarillado, viene a ser, depende claro del calibre, una proporción de 60/40 cáscara, fruto. Por lo cual, al precio que lo he comprado, me renta.
Me he dado cuenta esta mañana también, de mi fallo a la hora de comprar ayer. Apunté muchas cosas, todas me hacían más o menos falta, pero olvidé la imprescindible, el café en grano. Hoy he hecho un intento en un supermercado cercano que hay cerca de mi casa, pero que va, el que había, era torrefacto en grano y el resto molido de marcas infames, la verdad para tomar de eso, prefiero tirar de cápsulas o café soluble la verdad.
Hemos estado en la playa paseando, aparcar ha sido fácil, muy buena temperatura, casi nada de viento, y la playa llena de gente. No de gente como he visto en las imágenes de Barcelona, vestidos, estando por estar, no. Allí la gente, toda en bañador, paseando, muchos jugando con sus hijos(se me hace raro que digan q no nacen niños, cuando la playa es un campo minado, no me quiero imaginar como sería en nuestra época, con tres o cuatro por cada familia)
Han sido unos siete kilómetros, sobre la arena, muy blanda lo que me lo hace más dificultoso. He hecho un tímido intento de baño, pero con tanto público cuesta más. Esta semana, creo que tengo hasta el Miércoles, para intentarlo. Veremos a ver, como va la semana.