Inocencia es apertura, es saber que la vida jamás nos da certezas. La vida es cambio y esto nos produce incertidumbre que es la realidad.
Con la inocencia aceptamos los cambios y renunciamos a la necesidad de obligar a otros a aceptar nociones preconcebidas.
Inocencia es saber que la vida nos pertenece.
Nuestros hijos son nuestros pero no nos pertenecen.
El mundo tiene muchas formas de atentar contra la inocencia y muy poco que contribuya a mantenerla.