Arma Inocente

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Como dirían en las películas de “Metro Golden Mayer” esta historia está basada en hechos reales… Y algo de fantasioso de mi calenturienta imaginación.
Esa fatídica noche Antonio, al salir del trabajo, pasó a recoger a María, su esposa, en una zapatería donde trabajaba haciendo labores de mantenimiento o como decía ella cuando alguien le preguntaba

  • ¿María, en que trabajas?
  • Gua, limpiando lo que otros ensucian.
    Cuando transitaban por el lugar donde ocurrió la tragedia, una tachuela pinchó la rueda del lado del copiloto donde María, iba dormida. Antonio no tuvo la destreza para controlar el carro debido al agotamiento que llevaba acumulado, pues este siempre acostumbraba a redoblar el turno de la jornada en la empresa de curtido de cuero donde laboraba, para poder cubrir las necesidades de su hogar, ayudar a su viuda madre y a su hermana con los estudios. Aquella noche Antonio, no solo perdió el control del vehículo sino la vida de ambos, dejando en la orfandad a su pequeño hijo Ricardo, que solo contaba con pocos meses de nacido.
    Desde entonces Luisana, se hizo cargo de su nieto, ya que su familia materna era de procedencia desconocida.
    Luisana, dice que cuando conoció a María, la que fuera esposa de su hijo y madre de su nieto le contó que se había criado en un orfanato donde fue llevada al nacer porque la madre de ella era una mujer que había llegado en barco desde otro país, enferma y sin parientes, al parirla se complicño y falleció sin dar su nombre y no portaba ningún tipo de documentación que la identificara, tampoco se supo en que barco llegó, ni de que país provenía.
    Aquel fin de semana en la rutinaria vida de Luisana, una no tan vieja conocida. Me contó que fue a visitar a su hija como solía hacerlo cada mes cuando cobraba la pensión, en un populoso barrio de la Ciudad de Maracay, le llevaba algunas cositas, decía ella, para mitigar un poco la dura vida de su hija Nelitza, que apenas con diecisiete años, estudiaba en la Universidad Central ,la carrera de Ciencias Veterinarias .
    Cuenta Luisana, que aunque su hija se ayuda cuidando perros y gatos de aquellos que aun se auto denominan “clase pudiente” porque tienen mascotas que reciben atención médica privada, alimento de marca a la hora justa y duermen en camas mullidas bajo techo protegidos de la lluvia y el sol. Mejor que muchos niños de nuestras ciudades y pueblos que duermen a la intemperie usando cartones como cama, con el estómago pegado del espinazo y acobijados con periódicos viejos.
    Aun así lo poco que le pagan por recoger popó, bañar y acicalar a las mascotas, no le alcanza para pagar la renta de tres mil quinientos bolívares, en un cuartico estudiantil de tres por dos y el baño compartido, comprar costosos libros, pudiendo costearse solo una comida al día… Ah! Y ni hablar del pasaje que ya supera toda porfía.
    Ese día sábado por la tarde cuando retornaba de cumplir su cometido, acompañada de su nieto Ricardo, el cuál era hijo de Antonio, su hijo mayor y único varón quien falleciera trágicamente un veintinueve de noviembre en un “accidente vial” ocasionado por unos vándalos que cometían sus fechorías lanzando tachuelas en la carretera para que se pincharan los cauchos y el incauto chofer tuviera que detener el auto, así ser victima de robo y otras atrocidades.
    Cuenta Luisana, que estando en el autobús donde viajaba desde Maracay, a su pueblo de origen, este se detuvo en una larga cola producida por la tranca que ocasionaron vecinos de una barriada cercana a la carretera nacional, que protestaban pidiendo agua porque estaban viviendo como camellos, tenían tres meses que no recibían por tubería, ni por cisterna el vital líquido.
    De pronto salió de entre los manifestantes, un hombre de aproximadamente veinte años, se acercó por la ventanilla del conductor, golpeándola, lanzando improperios y amenazando con darle un tiro al pálido chofer si este no abría la puerta, el chofer conminó al colector a abrirla, entrando el mal viviente de forma violenta, amedrentando y amenazando con revolver en mano a Raimundo y todo el mundo.
    El joven tenía signos de violencia, en la cabeza, brazos y antebrazo. Con cara de pocos amigos, sacó de dentro de la franela que llevaba puesta un bolso que tenia oculto, se lo dio al colector para que este se lo pasara a cada uno de los pasajeros, para que “guardaran” allí sus pertenencias desde; relojes, celulares, carteras, gorras, zapatos, hasta la bisutería de fantasía.
    En el puesto contiguo a Luisana y su nieto, estaba una señora de aproximadamente unos ochenta años, que a pesar de su edad aun se conservaba lúcida, llevaba entre sus manos temblorosas una bolsita plástica de color azul la cual apretaba muy fuerte contra su pecho, el choro al ver que la ancianita se resistía a entregar la bolsa se la arrebató y esta se puso a sollozar diciendo…
    _ Por favor, joven, tenga misericordia, estos remedios me los acaba de dar la Gobernación después de muchos meses de espera, son para mi esposo que está invalido esperándome en la casa.
    El hombre inescrupuloso, sin un ápice de compasión se mofó de la señora que con lágrimas en los ojos pedía clemencia al maleante.
    Hombres y mujeres estaban aterrorizados, no se atrevían a mover un dedo, mucho menos alzar la voz en defensa de la desprotegida ancianita.
    Cuando de pronto todos quedaron estupefactos al ver que Ricardo se levantaba de su asiento, aunque el niño estaba lloroso… suplicó al ladrón que por favor le devolviera las medicinas a la ancianita. El hombre iracundo se volvió al pequeño y con voz burlona le dijo.
    _ Muchacho mocoso, apréndete esta lección.
    Y le dio coscorrones con la cacha del arma...
    _ El mundo no es de los llorones, sino de quienes tenemos cojones y pistola.
    En ese instante el niño de diez años recordó un sabio consejo que días antes le había dado su mamabula y armado con su inocencia le respondió al maleante.
    _ ¿Crees que por tener pistola y amedrentar a ancianos y niños te van a condecorar? ¡Una lápida es lo que te espera si continuas con tus fechorías!
    Todos los pasajeros, chofer y colector exclamaron al unísono ¡Dios!..
    A aquel demoníaco ser se le pusieron los ojos como si fuera el mismísimo Satanás, a punto de escupir fuego y con el revolver apuntó a la criatura…
    El silencio paralizante se apoderó hasta del aire…
    El joven ladrón de pronto fue tocado por un ligero rayo de luz… Los ojos se le aguaraparon, bajo el arma… Dirigiéndose al pequeño valiente, le dijo con voz entrecortada
    _ Chamo, si a mi me hubiera llegado alguien así como tú cuando yo tenia ocho años y mi vieja se me murió…Hoy no seria lo que soy. Yo no tenia padre, nunca lo conocí, me abandonó ante de que yo naciera, éramos siete hermanos, cada uno de padre diferente. Me separaron de ellos llevándome a Sapama porque me robé un pan, de allí me escapé, abusaron de mi y desde entonces no tengo rumbo fijo, nunca nadie me dio un consejo solo me trataron como a un perro con mal de rabia.
    En vez de comida me daban golpizas; patadas e insultos. Nunca hubo una mano piadosa sobre mi frente, cuando estuve enfermo y si me acurrucaba en el quicio de una panadería, supermercado o donde me agarrara la noche para dormir me sacaban como basura.
    El hombre nuevamente se quedó en silencio.
    Le extendió la bolsa con los medicamentos que le había arrebatado a la ancianita y en voz baja le dijo…
    _ Toma… amigo. Gracias por el consejo, aunque para mí ya sea tarde. Hoy recibí la lección que debí haber recibido hace muchos años cuando aun no me había perdido en el vicio y la delincuencia. Me has hecho ver con tu inocente valor, que esta arma es una falacia. Discúlpeme amigo si no estrecho su mano limpia y pura, no quiero mancharla con la sangre que llevo en la mía. En este momento reconozco que usted es un varón y ha enaltecido la palabra hombre… El cobarde, soy yo…
    Aquel hombre que había entrado minutos antes con la intención de despojar de sus pertenencias materiales y psicológicas ; amedrentando, humillando y vejando a quienes creía eran la causa de sus propios demonios, cabizbajo se bajó del autobús … Llevando consigo solo su conciencia.
    El niño retornó a su asiento, su mamabuela lo abrazo con fuerza y ternura diciéndole…
    -Gracias mi niño hombre, por tomar en cuenta los consejos de esta vieja gruñona, hoy tus padres desde el cielo celebran el orgullo de haber procreado un hombre de bien para la humanidad.
    Todos los pasajeros aplaudieron y agradecieron al pequeño valiente que solo armado con su inocencia dio un ejemplo de humanismo y valor.
    El autobús continúo su marcha, llegando sanos y salvos a sus hogares. Luisana con su valiente y anónimo héroe, el cual seria recordado por cada uno de los pasajeros, chofer y colector.
    Al día siguiente para tristeza de muchos y alegría de otros la prensa reseñaba en la página de sucesos, la noticia y fotografía del joven… abatido por robar un supermercado chino.
    La paternidad irresponsable, el hambre y falta de conciencia de algunas instituciones cobró de nuevo una victima.

Sitio web de la imagen: http://hoy.com.do/matan-de-disparo-a-opositor-venezolano-en-acto-de-campana/

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