Los ojos de Dios no se posan
ante estos paisajes de niños desolados
ante estas carencias
de corazón y agua
de comida y amor.
Quizá porque el humo de las bombas que nos mutilan
le nublan la visión
Este trozo de tierra se acaba
Pero Él no nos mira
Y nosotros le rogamos,
pero el sonido de las balas que nos asesinan
es más fuerte