Muchas veces me encuentro divagando en mi mismo pensando sobre la cantidad de cosas que siento y no expreso, por eso he decido crear esta serie para compartir muchas de esas ideas que terminan sepultadas en mi subconsciente. Así que sin mas nada que decir, comienzo.
En esta ocasión: ¿Como el alma termina encerrada en las expectativas ajenas?
Supongo que todo comienza desde pequeño, a la edad de 8 o 9 que podría decirse que tengo memoria en cuanto al tema, mis padres me animaban e inculcaban la importancia de los estudios de la dedicación y sobretodo del éxito. Palabras como "hijo tienes que ser alguien importante" "te graduaras y convertirás en alguien exitoso que haga historia" "debes ser un medico o ingeniero, o presidente, y por que no astronauta? Si lo deseas lo puedes hacer" Tengo la suerte de tener padres amorosos, preocupados y que ansían solo lo mejor para mí. Gracias a ellos y sus valores inculcados en mi, crecí con la importancia de una carrera y como construir una vida en base a ello. Pues así fue. Durante primaria y bachillerato obtuve las mejores calificaciones, me esforzaba tanto como fuera necesario para alcanzar esa meta. Al tener cierta edad y un poco antes de culminar bachillerato (secundaria) el sistema te da la oportunidad de optar por un cupo universitario, y bueno, cabe destacar que es aquí donde el barco ( osea yo) comienza a navegar aguas turbias por así decirlo.
Como decía, llegado el momento de elegir que carrera y en qué universidad estudiaría, la presión de mis padres por quedar en una universidad de prestigio, sumado a las expectativas de lograr obtener un cupo en dicha universidad y elegir una carrera que fuera lo suficientemente buena para mi, creo una mezcla voluble para que los siguientes años de mi vida fueran una cárcel a mi espíritu o verdaderos deseos.
De tal modo que, los resultados de la selección llegaron, y no fueron los mejores, no obtuve lo que quería y creo que decepcione un poco a mis padres. Un poco frustrado, y luego de largas conversaciones con mi madre y hermano, decidimos que estudiaria derecho en una universidad. Y es aquí donde empecé a construir los barrotes de mi propia celda.
Con mucha emocion, en los primeros periodos universitarios me fue bien, las buenas calificaciones y yo nos llevábamos bien desde pequeño, aunque poco a poco, las cosas comenzaban a no estar del todo bien en mi. A medida que el tiempo pasaba y avanzaba en mi carrera jurídica, me veía cada vez mas dubitativo, lo que estudiaba no me resultaba emocionante, no me apasionaba como a muchos compañeros, y era algo que encontraba preocupante. Así transcurrió el tiempo con dicha inseguridad en mi cabeza, hasta que llego el día en que un profesor mencionó el hecho que mi carrera solo podía ser ejercida en mi país, y ni en otro distinto. La razón es porque las leyes que estudio son distintas a las de otro país, y tiene lógica, no puedo ejercer mi titulo si no estudie las leyes del lugar al que quiero ir. Eso, agravó mi condición, y bastante desanimado, mis notas comenzaron a decaer, sin embargo, no fue hasta que la situación país (Venezuela y su dictadura) se agravo, que me plantee la idea de abandonar mi país natal para buscar mejores oportunidades, una idea que estivo en mi desde mucho tiempo atrás, y que chocaba con mis estudios. El desánimo empeoró con el transcurso del tiempo hasta que llegue a un punto de no retorno, donde mi carrera me resultaba aburrida, incomoda, y fastidiosa, quería dejarlo todo, abandonar mi carrera y huir. Pero había algo que me detuvo, y lo sigue haciendo hasta este momento.
Es el hecho que mis padres esperaban mas de mi, mucho mas que eso que quería hacer. En mi mente el pensamiento de "no puedo defraudarlos, ellos quieren verme tener éxito y graduarme, quieren que ejerza y no tire al suelo el gran esfuerzo que hicieron por mi" así que, con eso en mente, trate de reprimir mis deseos y solo lograr graduarme a toda costa.
Pero no es tan fácil, hacer algo que no te gusta, estudiar algo que no disfrutas poco a poco se va convirtiendo en una tortura mental, y es lo que estoy viviendo ahora. Una prisión que he puesto a mis verdaderos deseos, y el único culpable soy yo, por no ser fiel a mi mismo y expresar lo que siento y por haber puesto las expectativas de los demás por encima de mis sueños. Aun sigo atrapado en una cárcel, y no se si algún día seré capaz de expresar lo que tanto ansió, quien sabe.
Es bueno decir que no, es bueno expresar lo que sientes sin temor al reproche y las expectativas de otros, todo escala y mientras mas silencio guardemos, mas estrecha se vuelve la cárcel mental en la que nos ponemos.
Espero que lo jayán disfrutado, si quieren decirme algo no duden en comentar esperó que esto pueda ayudar a muchos.
Hasta la próxima :)