Dos días entre las sombras esperando que algo pasara. Muchos lugares oscuros donde esconderme, hicieron que me perdiera en la inmensidad de la casa. Todas las sensaciones se exacerbaron, el miedo a quedarme sola siempre flotaba.
Ya faltaba poco, eso creía, aunque a veces el tiempo retrocedía. Y de pronto la bruma invadió todo y lo vi entre blancos algodones con sus manos extendidas, esas manos que siempre me protegieron e hicieron de mi olvidada niñez los recuerdos más bonitos de mi vida.
Sabía en mi conciencia que no podría abrazarlo, igual no quería que terminara, sólo unos instantes más, era lo que imploraba, pero en ese preciso momento todo acababa.
Me sacudieron fuerte y entre sonrisas, me decían que todo estaba bien, el susto había pasado, que era joven y fuerte.
Yo sólo quería irme con él y pronto lo intentaría de nuevo, sé que al final lo conseguiría, ya que era por lo único que vivía.