El bullying, flagelo social vivido en todos los tiempos y sobre todo hoy en día.
Podemos observar cómo, en las instituciones educativas, lugares de trabajo, equipos de deportes, grupos culturales etc, hace estragos sobre todo en nuestra juventud que no está preparada, cultural psíquica o emocionalmente para defenderse de los tipos de situaciones provocados por este flagelo que ha destruido a innumerables personas en su mayoría jóvenes y adolescentes.
Observamos que el bullying incluye, agresiones tanto verbales como físicas, insultos, groserías y todas aquellas ofensas que maltratan o desvalorizan la autoestima.
El rechazo social que empieza a excluir a las personas dando a entender que no hay sitio para uno lo que hace que el afectado se sienta mal y desvalorizado.
Unas de las maneras de bullying más comunes es el cyberacoso con esto parece una exageración, se puede arruinar la reputación de alguien de hecho ya ha habido muchas muertes por tan solo teclear unas cuantas palabras o publicar fotos en las distintas redes sociales.
Mi consejo tanto para niños y adolescentes que están en sus instituciones sufriendo de este acoso defiéndete de estos agresores, abusones que se creen superiores, muchos son inseguros y necesitan humillar a otros para sentirse mejor, hay personas que creen que el bullying es algo inofensivo pero están en un gran error, muchos jóvenes han llegado a suicidarse a causa del bullying.
Por eso debemos defendernos de estos abusones denunciándolos no quedándonos callados, los abusadores se hacen los valientes para disimular su inseguridad, si observas que acosan a alguien no debes quedarte callado, porque te conviertes en cómplice del abuso y eres parte del problema no de la solución.
Una de las cosas que debemos hacer es no darle importancia y no demostrar miedo a estos abusones debes aumentar tu confianza, ignorar a estas personas abusadoras y lo más importante no debes quedarte callado cuéntaselo a alguien a tu profesor, director, a tus padres a un adulto o alguien con autoridad para que queden al descubierto sus conductas irregulares.
NUNCA TE QUEDES CALLADO