Pero también soy cantante, tal vez una cantante incomprendida, porque, aunque trabajo géneros populares, el público, por las características de mi voz, me considera una intérprete lírica. Mas, eso no es lo importante. Lo sustantivo de mi transitar por el camino de la música es reconocer que esa trayectoria determinó con mucha fuerza mi identidad, mi subjetividad y mi modo de entender tanto el entorno mediato e inmediato como mis propias experiencias de vida y las ajenas. En ese devenir, he tenido la oportunidad de conocer y contactar, cercana o lejanamente, profunda o superficialmente, múltiples géneros musicales y diversidad de culturas y cultores populares y académicos que han ayudado a consolidar en mí una idea de la vastedad de la música y del carácter ontológico de su esencia. En fin, mi íntima convivencia con la música y los músicos me ha ofrecido la oportunidad de recorrer espacios físicos y espirituales, académicos y cotidianos, que me dicen que cada oficio es un arte y cada persona un artesano de su propio existir. De allí, la ferviente musicalidad que recorre mi trabajo intelectual de principio a fin, que hace recordar aquel dictum del viejo Nietzsche: «Sin música la vida sería un error».
Estimados amigos de esta red social, con estas líneas me presento ante ustedes para exponer a su consideración algunos textos, audios y videos íntimamente ligados a la experiencia vital de quien les escribe. En mis publicaciones descubrirán el esfuerzo intelectual que ha signado estos últimos años de mi experiencia profesional: realizar un ejercicio metafórico, en el que se analogue la gestión pedagógica con la conducción de una orquesta y el discurso del docente con la batuta de un director.
Soy una profesora universitaria formada en el hogar de unos humildes maestros de escuela, que me inculcaron el valor ético y estético de la palabra, hecho que quizás marcó mi destino como Licenciada en Educación Mención Castellano y Literatura, título que me confirió mi querida Universidad de Oriente.