Lo siento...
porque cuando él llegó a mi vida pregonaba su libertad
y aunque ilusa le creí, hoy lo perdono,
porque ya es tarde para dejarlo de amar.
Lo siento...
aunque usted sea su dueña ante un papel yo lo soy de su cuerpo,
de su vida, de su cama, de su aroma y sus deseos, me convierto en su añoranza.
Lo siento..
porque aunque a veces las lágrimas me acompañan y
la soledad me agobia,
a su llegada desvanece la tristeza
y sencillamente llega la calma.
Lo siento, Señora...
Ante sus ofensas y desdenes soy fuerte,
aunque señalada por la sociedad que me maldice y me condena,
mi corazón es rebelde, no obedece, y lo enfrenta,
solo lo siento...

