aun con sueño en los ojos,
aun con sueños en el corazón
y con un café en tus manos,
solo agradeces a Dios.
Entregas tanto de ti,
obsequias aquello que sabes,
regalas ese don maravilloso,
una labor loable.
impregnas cada lectura de amor,
para ellos eres su héroe,
su refugio y protección.
Sufres cada día una batalla
entre la razón y vocación,
donde una sociedad no valora
tu esfuerzo y dedicación.
Aunque no haya nada en tu alacena,
igual te entregas con pasión
tu firmeza esta en formar hombres
críticos y de corazón.
Gracias Maestro...

