Cuando estés conmigo
ya no habrá descanso
y será ese lecho
testigo secreto
solo para amarnos.
Porque lo quisimos
y tanto lo deseamos,
caricias prohibidas,
yo te entregaría
hasta enmudecerte
de tanto arrebato.
Si, tu piel y la mía,
llena de pecado,
pero al fin unidas,
cercanas y tibias,
ahora estamos juntos
el momento ha llegado.
El mundo, que importa,
el tiempo ha mermado,
solo tú y yo juntos,
solo allí escondidos,
en cuatro paredes,
refugio soñado,
lo hemos convertido,
en un gran castillo
solo para amarnos
y entregarnos todo
el deseo atrasado.
Entonces me recorres,
sediento y osado,
como ola embravecida,
y entre mil caricias,
entras en mi cuerpo,
imponente amado,
y en cada embestida,
encuentro a tu lado,
el placer intenso,
que tanto he anhelado.
Solo allí escondidos, hemos desahogado
el deseo ineludible y tan despiadado,
que invita de nuevo, a tenernos amado.
A ser uno solo, tan compenetrados,
a llegar al cielo, tocar las estrellas,
sin que el mundo sepa, que estás a mi lado.