
Cuerpos desnudos, desconocidos,
caricias extrañas, sumergidas en deseo,
ganas de vivir y sentir el momento,
sin máscaras, sin pasado,
un futuro inexistente.
Nuestras pieles cubriéndose plenamente,
ambos tendidos sobre la alfombra cómplice,
fluidos nos recorren, haciendo más fácil el sendero,
tus manos viajan ineludiblemente al sur,
bordeas mi clítoris, frotándolo sutilmente,
arrancas gemidos...
Mi jadeante respiración te pide más,
el juego comienza,
tus dedos preparan mi expectante entrepierna,
ella espera, desea, añora tenerte...
Tu boca va a mi centro y la degusta como hambrienta,
hurgando en la lujuria...

