que desangra mi corazón,
que perturba mis recuerdos,
y me llenan de dolor.
Pero mi corazón testarudo
te trae una y otra vez,
con tu intangible presencia,
se complace con vivencias
que aun erizan mi piel.
Hoy mi llanto irrumpe en el ocaso,
tanto te anhelo a mi lado,
en el silencio de la noche,
y en un amanecer desolado.
Intento al corazón motivar,
para dejarte salir,
aunque hoy no estas conmigo,
él insiste como un castigo,
amarte en total silencio,
y yo en dejar de sentir.
que no soy dueña de tus besos,
de tu piel y tus caricias,
de esos días a escondidas
que abrigabas mis desdichas
y alimentabas mi lecho.
Aunque el silencio hoy me aturde,
solo abrigo mis recuerdos,
anclándolos al destino
de un onírico deseo.
Ahora ya no te tengo...