La ciudad es tan sólo un recuerdo. Dice la leyenda que fue un príncipe, pero ya nadie le cree. Limpia la barra de un bar de Garibaldi, sirve un tequila, mientras recuerda los amores que van muriendo en ciudades distante. Ofelia nada en un rio donde los sueños están todos contaminados, de ella nunca supo más. Hamlet, tiene visa humanitaria, declara en las autoridades de migración que tiene miedo de regresar, el asunto es mucho más profundo, tiene miedo de mencionar el nombre de Dinamarca, Hamlet está preso, todos los que salen del aeropuerto del mar caribe están preso. La cárcel crece, aunque las fotos digan lo contrario. Mira las noticias y sigue destapando los baños del bar, Hamlet solía escribir poesía, ahora todo descansa en la cama, mientras se quita los zapatos y olvida que se acaba de terminar un día. Hamlet somos todos, con un pasaje sin regreso y documentos vencidos. No queremos ir a la embajada, la foto de los dictadores reposa en las embajadas extranjeras…cómo decir que hay democracia, cuando la gente muere frente a nuestros rostros. Hamlet lo ha perdido todo, pero está vivo, se toma un ron y deja caer su cuerpo en una mesa sucia. Siempre guarda las monedas, en cada rincón de la casa, lo sorprenden luego. Hamlet, es de ningún lugar, él lo sabe, su hablar es del mundo y no se queja, total , es la verdad. Sonríe cuando ve a alguien disfrazado de la bandera, no le parece eso un problema… Supone que en la guerra todo es valido para mantenerse cálidos. Hay otras cosas a donde dirigir las miradas. Su país a veces es como una feria gastronómica. Se identifica con los perros callejeros, románticos buscando calor, tal vez Hamlet ahora es un simple perro callejero buscando algo de calor.(Momento Shakespeare)