El fracaso está allí, esperándote sentado con calma.
Con una risa burlona, estridente, de esas que penetra en el cerebro
como una canción ruidosa, latosa lejos de olvidar.
Sabe con seguridad que algún día sin elección a él llegaras.
Por eso siempre está allí, esperando arroparte para no dejarte ir,
esperando ser más fuerte que tú,
esperando debilitarte, agobiarte, meterte en su casa oscura,
segando tus ojos para que no puedas ver la salida.
La frustración y el miedo son sus grandes aliados, juntos son un gran equipo.
Se apoderan de tu mente, bloqueando tu arquitectura de sueños,
esclavizando tus alas para que no puedas despegar,
tratando de convertirte en su prisionero medieval.
Pero la luz siempre estará, por alguna ranura comenzará a penetrar,
por alguna razón la comenzarás a notar, y ya no escapará de tus ojos.
A una salida te conducirá, el optimismo comenzá a acompañarte,
la esperanza se unirá después,
buscando y buscando como escapar de aquella oscuridad,
una puerta habrás de encontrar, y al abrirla, el éxito detrás de ella estará,
con una gran emoción brincara, por no haberte dejado vencer por la oscuridad,
y con sus brazos abiertos te esperará.
Ese fracaso, como un mal recuerdo quedara, y él irónicamente sonreirá.
Nos leemos pronto