Cuántas esperanzas echadas al olvido bajo el abrigo manso de la ignominia,
ya no me importa tu camino, si mi vida se va deshaciendo en tiritas.
Cuántos sueños desechados en el polvo de la inconsciencia
y olvidados en la algarabía triste que cubre de niebla esta indolencia.
Ya no me importa estar sin ti, porque contigo de mi no me ocupo,
de tanto que me cuesta ser feliz, todos los días me parecen un absurdo.
Termino por empezar a coser la larga manta de las penas agonizantes,
y las miradas que compartimos se diluyen en susurros inmorales.
No encuentro los pequeños gestos que guardaba en el album de mi corazón,
pero se ha roto la almohada donde descansaban todas mi penas de amor.
Ya no me importa no poder ir, al campo abierto y enorme de tu alma
se me han secado las pupilas al mirar toda la soledad que me regalas.
Se me cierran los puños al bajar la escalera al sótano donde anidan mis fracasos,
en las fotos tú me miras como si quisieras decir algo, yo me ignoro, y no hago caso.
Mi salvaje cabeza piensa lento en todas las palabras que no sé pronunciar
mi paso lento no me lleva al sitio donde dijiste que algún día me ibas a esperar.
Ya no importa si te fuiste sin mi, si el camino que sigo hoy es tranquilo,
cambié tantas cosas por ti, que en mi pecho ya no reconozco mis latidos.
El reloj de la puerta se ha parado en una hora que no existe con segundos sin final,
el tiempo para mi se ha encogido y tu dispones para jugar al amor de toda la eternidad.
Mis dolores se aderezan con la sal viva de la siempre aromática resignación,
mis versos se atropellan unos a otros para componer una canción,
pero, ya no me importa mendigar un mendrugo de alegría para sonreír,
es mejor que estar a tu lado bailando con la soledad para complacerte a ti.
[Foto Propia]