Muchas personas presumen y en ocasiones reducen sus viajes a una fotografía en un establecimiento de una marca global, Starbucks por ejemplo, y por otra parte siempre pensé que en nuestro país, sólo era un resumen de marcas foráneas, pero no, estaba equivocado.
En Venezuela se aprecia un buen café. El día no comienza hasta que no se bebe una buena taza de esta bebida. En los campos se siembra uno de los mejores cafés del mundo, el calor se mitiga con café, las amistades y los amores se descubren entre confidencias y café. No hay mejor excusa para abandonar la rutina que ir a por un café.
Sí, el café es importante para los venezolanos y los fundadores de la marca Páramo lo saben. Comenzó tímidamente en el centro de la ciudad de Caracas, con un concepto innovador, minimalista y con una variedad de bebidas que hacen que el café sea una experiencia y hoy es una marca sólida, propia y distintiva del país.
No soy experto en logos, pero el de Páramo Café se me antoja lleno de clase, fácil de asociar al modelo de negocios y al gentilicio que hay detrás de una marca que está en plena expansión, no trata de imitar sabores o presentaciones foráneas, los clásicos latte, mocca, capuccino, macchiato, conviven con guayoyos, marrones, cerreros... Y otras variedades más que coquetean también en bebidas heladas.
Desde que abrió sus puertas, se ha convertido en uno de los lugares favoritos para invertir en buenas charlas, citas y chismes, un lugar excelente para las fotos y para los recuerdos y como todo, hay para todos los gustos. Es un lujo, un placer... Es Venezuela en un vaso de café, en un logotipo, en una marca, en un local.
Si les gusta el café, no dejen de visitarlo.