Hace poco me llamaste y tu voz se difuminó en el tiempo.
Tanto tiempo que me amaste y tu amor persiste en mis recuerdos.
Háblame ahora, de lo feliz que eres
reitera de nuevo que no te hago falta
repite de nuevo lo lindo de tus amaneceres
y que de nada careces,
bueno, tal vez una falda.
Sin embargo yo, echo de menos tu rostro
tu silencio prolongado que turbaba el destino tu corazón bendito
con el insaciable eco de sus latidos,
y tu voz llamándome con su melodioso silbido
que poco a poco diluía en mis sentidos.
Hace tiempo soñé que caminabas conmigo
y me dejabas solo a un lado del camino,
y te esfumabas como un trueno,
consumida por un inofensivo fuego.
Desde entonces siento el eco de tus pasos
por la casa de tus carcajadas con el programa de siempre
y de las canciones que tarareabas cada mañana.
Ven y siéntate a mi lado
brindemos con café, sé que licor nunca has tomado.
Sé te ve bien, elegante con el alma despejada
de los tropiezos de quien no supo amarte.
Y a pulso de errores no supo nunca conservarte.
Y a tu despedida, dame un fuerte abrazo,
mete la mano en mi bolsillo de mis pantalones viejos
y por lo que más quieras llévate tus ecos...