Es un río sediento esto de quererte un poquito,
se me atragantan los sueños, se me desborda el vacío,
camino en la cuerda floja cada vez que te miro
y tus pupilas penetran mi ajetreado estío,
me vuelvo menudo y triste y no logro entender
que este amor pendenciero no me deja creer
en promesas al aire y en intenciones de ser
un arcoíris en el verano y una sonrisa de ayer,
que te recorre el alma con besos tibios
que te ayudan sin problemas a no envejecer.
Es un problema no resuelto esto de extrañarte un poquito,
sentir que si te vas te llevas mi calma contigo,
que no haya ventana donde trate de seguir tu camino
y que paulatinamente al corazón se le canse el ritmo,
de tanto esperar un regreso triunfal a mi vida,
desear tanto tu abrazo, como un poeta desea la rima,
calentarse en el regazo siempre afable de la paciencia,
huir siempre sin éxito de la inevitable soledad:
porque esperarte un poquito, es cargar a cuestas el tiempo de la eternidad.
Foto propia