Hace cuatro años, por un tema de necesidad laboral adquirí un celular de la incipiente marca Xiaomi. Concretamente el Xiaomi Redmi Note 7 y de inmediato la experiencia se convirtió en algo realmente agradable, con un precio bastante modesto, compré un teléfono móvil que fácilmente competía con cualquiera de otra marca en calidad de fotos y videos, rapidez, almacenamiento y conectividad. No voy a ahondar en los tecnicismos, sino en lo pragmático cómo fue la experiencia con esa incursión.
He de confesar que siempre tuve reticencias hacia las marcas chinas, pero Xiaomi contribuyó al cambio de paradigma, el teléfono me ha regalado las mejores fotografías que hasta ahora he tomado con un móvil, no debía preocuparme por tener un cargador a la mano porque la durabilidad de la batería era bastante satisfactoria y en ese sentido, no recuerdo haberme quedado desconectado por falta de carga en el terminal, una buena capacidad de almacenamiento y con posibilidades de expansión, una pantalla en HD y una excelente calidad en la resolución de los colores, excelente reproducción de sonido y videos y un diseño modesto pero moder no. Sin dejar de lado que el Software funciona bajo el sistema Android y resulta muy amigable para su usabilidad, es realmente muy intuitivo.
A partir de entonces, audífonos cableados e inalámbricos de la marca china, fueron pasando por mis manos, hasta que llegué al Mi TV Stick, un reproductor de streaming que ha resultado un verdadero descubrimiento.
Hoy, ya el Redmi Note 7 aunque sigue operativo y en pleno funcionamiento, ha sido reemplazado por mi por el Xiaomi Redmi Note 11 con 128 GB de ROM y con capacidad de manejar redes de 5G, un teléfono que sigo descubriendo y cada que exploro en sus capacidades, no dejo de sorprenderme en lo increíble de las posibilidades que tiene para ofrecer en un mundo avasallado por la tecnología a un precio que era poco más que inimaginable.
Por eso y muchas razones pragmáticas y técnicas (de las cuales desconozco) mi recomendación hacia los productos Xiaomi nunca se agotarán.