No se puede parar el tiempo,
ni se cruza un puente sin caminar,
ahora yo no estoy para celos
ni tu tienes armas para negociar,
una rendición o una tregua,
hace tiempo que ya no me dejo
las viejas heridas abiertas
dándote excusas para verme claudicar.
No se puede tapar el sol con la mano,
ni tampoco cambiar el pasado,
son tantas cosas las que hoy extraño
y tu hace rato que bajaste del peldaño,
donde estaba la guerra que hacías
con las migajas de amor que no has dañado.
No pretendo que vuelvas a mi
ni que finjas que empiezas a conocerme
no se puede volver a abrir
el cofre donde guardamos
los muchos recuerdos que escuecen,
no se puede volver a mentir
y esperar que el rencor no vuelva,
mejor quedarnos donde estamos
cada cual con su dolor a cuestas.
No se puede construir sobre cenizas,
no se puede devolver el viento
tampoco recoger las palabras dichas
o convertir los errores en aciertos.
Yo no estoy para todo esto
de convencerte de que no siento nada
sólo apaga la luz y duérmete
yo alzaré el vuelo de madrugada.
Ya es muy tarde para los celos
o para beber del agua estancada.
No pretendo que regreses
a sanar heridas que ya están curadas.
No se puede esperar eternamente,
ni yo pretendo quedarme encerrado,
no estoy aquí para detenerme,
tampoco para que me hagas sentir abandonado,
ya no estoy para amores viejos
que quedaron en algún lado cabalgando
tras la utopía de ser los únicos felices
en un mundo en el que regalas desengaños.
Yo ya no estoy para ti.
Aunque te hayas ilusionado.
He venido a ser feliz
y para eso no necesito
estar acompañado.
Foto propia