Alto, muy alto observo mi pasado,
se aleja despacio y se acerca lo incierto
ya mi vida cruza lentamente a paso cansado
por las horas infinitas de este desierto,
muy pequeño veo el barro mojado
donde tus huellas se han quedado tardías
parado en el borde de este acantilado,
esperando tus enromes palabras vacías,
para perderme en el retorno de nuevo,
a los brazos que se abrieron en un instante,
y cuando corrí a abrazarlos con celo,
se cerraron y me dejaron distante,
sigo viendo desde el borde tu mirada,
y tu sonrisa de burla que parece pintada,
no puedo moverme y así, sin nada
me lanzo a la muerte que esperaba,
con unos brazos abiertos que no cerrarán,
por mucho que me duela el impacto,
ya no tienes excusa, ya no serán,
mis labios los que de nuevo rompan el pacto.
Desde lo alto, muy alto, me voy acercando
a un final que no tiene conclusión,
porque decidí no seguir intentando
tenerte a la fuerza y sin condición.
El suelo se acerca, no hay nada que hacer,
no tengo las despedidas preparadas,
las dejé en el borde cuando empecé a creer
que esta caída tan larga, no me mataba.