Suave graznar de las olas,
suave el rumor de las estrellas
y cada noche que pasa es una sola
que se me escapa entre querellas
y el fuego que adornó nuestro silencio
se retira lentamente y sin enojo
y a oscuras tu respiración
siento sobre mi pecho despertando el antojo.
Fría el agua de mi pasado
que se vuelve mínima contigo en mi presente
eres verdugo de tallo caliente,
eres la culpa que más me ha pesado
y te busco en la brisa de la madrugada
respiro tu aliento de tu boca divina
ya no sé cómo quererte,
no se me ocurre nada,
acabarás dejándome sin vida.
Infinito el horizonte grisáceo
gigante la luna pendenciera,
mis deseos se diluyen en espasmos
de placer doloroso en nuestra quimera
y ataco la playa en busca de tu cuerpo
me arranco la sal que escuece los huesos
ya no tengo alternativa no encuentro remedio
acá en la costa sigo estando muerto,
te burlas de mi, impaciente me aburro
de tanto esperarte no me falta nada,
tengo el fiel mar y su sol adelante
no tengo nada que esperar de ti
aunque te quiera hoy por instantes
eres la sonrisa que nunca llega en abril
eres el amor que se quedó distante
y que de tanta lejanía vive siempre agonizante...