Me arrastro sobre tu piel y ya no arde.
He probado tu saliva que a nada sabe.
Creo que es hora de captar el mensaje
y no tardar nada en hacer el equipaje.
Me buscas en tus miedos y ya no me ves.
Me llamas en tu silencio y yo ya no sé,
si es mío el hastío y la nostalgia de saber
que yo sin tu amor, solo puedo crecer.
Y es que dentro de ti ya no sabes a miel,
estoy en un juego y destinado a perder,
pero no puedo conformarme a sólo ser
el que lamenta el árbol que no vio crecer.
Voy a la puerta y el corazón ya no duele.
Cuido mis palabras pero el dolor no puede,
dejar de decir aquello que se disuelve
en un cuello liberado de tus oscuras redes.
Foto propia