De nuevo he dejado a las sábanas mojadas con mi alma,
de nuevo he amado la idea de la carne sobre mi cuerpo ardiente,
otra vez he sucumbido sin razón a los pecados que me mienten
sobre el destino que se consume a jirones sobre la almohada.
Y sigo aquí solo y ahogado en los silencios elocuentes,
de no poder continuar mi vida sin la obcecada idea de buscarte,
tantos cuerpos conocí, tantas almas y tantas mentes
que el tiempo me ha quitado la capacidad de recordarte.
En tantas camas he olvidado la razón detrás del amor que te tengo,
he puesto con cuidado el acento en la palabra "entretenimiento"
pero de tanta diversión, sin pensarlo, me he ido perdiendo
de las escasas esperanzas de encontrarte que todavía mantengo.
Y no espero más que la suerte de evocarte en gemidos ajenos,
que el dolor de tu partida se pierda con algunas uñas en mi espalda,
tengo tantas cicatrices marcando a fuego lento pero con desenfreno
que he querido sanarlas con el juego de apuntar a tu pecho con mi espada.
No sobreviviré al amor perdido en las arenas movedizas de la indecisión,
mi vida se ha vuelto una dicotomía entre la tristeza lastimera y la festiva lujuria,
extrañarte me ha empujado a toda velocidad sobre la siempre dulce pasión
y ya no sé como despertar de esta pesadilla de camas prestadas e retozos de furia.
Mi cama mojada tristemente se ha vuelto desierta ¿Era mía esa cama?
No sé como volver a empezar después de verme desnudo ¿Es mío ese cuerpo?
Hay un olor a sangre caliente que te mantiene despierta ¿Es tuya mi alma?
Y yo palpo tus muslos inexistentes sin disimulo ¿Es tuyo este acierto?
De nuevo he dejado en éxtasis cansado un cuerpo que ya no parece mío,
por más que me busco no logro conocerme al lado de otra excusa para el placer,
he besado tantas bocas que aunque saben dulces no me han quitado la sed,
he deambulado por tantos labios que he hecho de mi propiedad todo el hastío,
que se amontona en la soledad de otra noche más hirviendo entre otras piernas,
sabiendo que aunque te olvido en los embates, te recuerdo cuando llego
a mi destino inevitable de cada noche, colapsado de orgásmicas luciérnagas,
para dormir en los brazos de la soledad y tener fuerzas para repetir de nuevo
Foto propia