Ella es la tormenta
el vendaval, la tempestad,
el viento que te arranca
el sombrero,
el trueno que te espanta
el sueño.
Es la marejada en la
que te quieres ahogar.
Ella es la palabra suave,
la sabiduría en una mirada
el olor que sosiega
la voz que te consuela
el vino que no embriaga
la manta que te hacía falta.
Ella es el decoro,
la astucia,
el llanto indoloro.
Ella es desierto
sal, arena, espuma,
praderas verdes
de campo siempre abierto,
caminos inexplorados
cielo infinito,
sombra merecida
en tanto llanto ahogado.
Ella es el amanecer el calma,
la suavidad del sol
la caricia del agua,
un beso en el alma,
un murmullo en la nada,
una luna en soledad
aguardiente claro
para abandonar la ambigüedad.
Ella es todo lo que está bien
que te aleja de todo mal
te sana con una palabra
la muerte de la que puedes resucitar.
Ella es el silencio elocuente
un libro abierto
con frases inteligentes,
una taza de café necesario;
ella es zarpazo y escapulario,
es un poema a medio terminar,
una canción que
no es posible acabar.
Es un misterio descubierto
una mano firme,
es un dolor incierto.
Ella es todo lo que quieras,
una llama que alumbra la quimera
es, unos labios jamás besados
una mirada lejana
una lluvia que no esperabas,
es un arcoíris con final,
ella se convierte en magia
cuando la esperanza
amenaza con terminar.
Ella está siempre de pie,
es la historia mejor contada,
un faro en la noche oscura
una mujer en la que se extinguió
cualquier atisbo de duda.
Ella es la imperfecta perfección,
una moraleja de mil lecciones,
un escondite para las emociones
el mejor antídoto para el dolor,
es la tormenta que todo desordena,
ella es el amor.
Ella es todo lo que vale la pena.
Foto propia