Disculpen que me pierda a veces de acá, pero la corriente me jugó una mala pasada estos días.
Hace par de días volví a salir con Diana. Esta vez aprovechamos la noche. A pesar de que el sol dormía el calor era intenso. No topamos con este puesto de tragos y cócteles bien económicos y que es algo muy parecido a una idea que mi esposo me contó una vez.
El se refería a una especie de negocio de barrio donde se preparan cócteles alcohólicos, aprovechando que en Cuba el calor es intenso y que la gente siempre busca alguna bebida fría con la que refrescar. La ventaja era que no tenías que ir a ningún lugar fancy para poder disfrutarlo y que además sirviera para llevar, así podrías seguir tu camino bebiendo.
Bueno, este lugar cumple todas las características. Nos pedimos par de mojitos, y luego nos quedamos a conversar cerca de allí.