La lluvia está cayendo sobre los bosques en llamas que se levantan en contra de aquellos que robaron su libertad y los proclamaron como suyos.
Y con la fría brisa invernal, se permitió a si misma sentir una vez más.
No soy más que un corazón roto, cayendo a pedazos, caminando sin rumbo; llorando en solitario silencio.
Acompáñame a caminar por el borde del sufrimiento, que un suspiro sea nuestro alivio. Que el vértigo sea nuestra adrenalina y que el frio que nos envolverá sea el abrigo de nuestro momento efímero.
Desde mi primer respiro hasta que mi alma se desvanezca el en infinito universo; no seré mas que tuya.
Rompiste lo que ya estaba roto, pero no te preocupes. Fue mi error por darte los pedazos.
Como una fleche arrojada al cielo que busca su camino hacia abajo, buscando por un lugar para aterrizar o solo paseando por ahí; libre como el viento, yo voy, libre y salvaje, hecha de sueños y energías para ser una en mi tipo, para ser distinta.