LA HISTORIA DE UN BUEN AMIGO
Lo conocí hace bastante tiempo, su nombre es Robert fue uno de mis profesores de arte dramático, teatro, danza, dramaturgia y otras cosas para personas “no normales,” Era homosexual, pero sin embargo era bastante cómico, Yo jamás he aceptado la homofobia, No todo el mundo aprende a entender a los seres humanos, Él era el líder del movimiento. Un día celebrábamos el cierre de un taller teatral. Y un señor entro a la casa donde celebrábamos. Se jugaba con él, Pensé tal vez son pareja o algo así. No estoy acostumbrado a saber mucho de ese tema ya que mis experiencias han sido con mujeres ya que soy 100% etero. Al igual que mis amistades. Cuando lo presento dijo que era su papa. ¡¡¡Todos quedamos asombrados!!! Eran tan amigos. La mayoría de los padres rechazan a sus hijos varones con esta condición sexual. Al rato le pregunte por curiosidad ¿Cómo es que llevas tan buena relación con tu padre? Y él me dijo: “Mi padre es un gran hombre, Era un adolecente cuando ya me sentía seguro de lo que era, mi mama ya lo sabía, Un día se lo conté un poco ebrio, pero lo acepto”.
El problema era contárselo a mi papa, Era difícil para mí, Decirle que su hijo varón además de ser el menor de ellos era homosexual. Pero un día decidí hacerlo, ya era muy notable para muchos y antes de que otros le tomaran el juego yo mismo se lo contaría. Y la sorpresa para mí fue escuchar estas palabras “hijo yo siempre lo supe, no soy bobo, un hombre reconoce a otro hombre fácilmente, sabemos lo que es de hombres y tú no cumplías con esos aspectos. Pase mucho tiempo pensando e imaginando cosas. Pero ya ha pasado lo suficiente como para aceptarlo. Solo te digo que no importa si eres gay. Lo que yo te exijo es que seas el mejor gay, el mas profesional. El más humano. El más humilde. ¿Te gusta el teatro? Entonces estudiaras en la mejor academia de teatro que existe. El problema no es ser gay, el problema es que dejes de ser lo que sueño que seas. ¡¡¡ una persona exitosa en la vida!!! No puedo renunciar a un hijo, solo debo aprender a vivir con eso. No quiero que diga la gente: “hay va el maricon de tu hijo” quiero que la gente diga: ¿cuánto le falta a tu hijo para terminar su carrera? Entiendes…
Ese día aprendí a valorar nuestro esfuerzo por lo que queremos lograr en la vida, que cada quien piense como quiera pensar, no somos jueces para juzgar. No somos científicos para decir que es genética. No somos médicos para decir que es hormonal, ni somos santos para decir que son demonios. Solo sabemos que todos somos seres humanos con los mismos derechos y deberes. Y que solo creo en que todo mundo debe hacer el bien sin mirar a quien, esa es la mejor religión.