Ayer pude disfrutar de esta experiencia. Visité uno de los lugares que más gustan de mi ciudad: La Plaza Bolívar de Maracay. Este es mi lugar citadino favorito. Mucho más después de la restauración que le hicieron, porque la convirtieron en una zona segura para el sano esparcimiento familiar. Instalaron allí un grupo de personas llamados Guardia Patrimonial, quienes se encargan de velar por el apropiado mantenimiento físico y de las buenas costumbres dentro de la misma.
A su alrededor no tiene edificios de gran altura, por lo que el viento circula a través de ella con total libertad, al igual que los animalitos antes mencionados. En contraposición a ello, encontramos el inicio de la ciudad, con sus edificios altos, sus carros, motos y demás medios de transporte, ruidosos y contaminantes. Asfalto y más asfalto. Abundancia de vida humana con sus respectivas máquinas, pero nada de vida natural.
La bandera ausente, posiblemente porque llegamos cuando ya la plaza estaba cerrada (sí mis estimados, esta plaza tiene hora de cierre, normalmente las 10 pm y en flexibilización de cuarentena hasta las 2:00 pm), la bandera de República Bolivariana de Venezuela.
Los músicos tocaban dentro de ellas y por la disposición de las glorietas, el sonido era re-potenciado y emitido a grandes distancias, así se le proporcionaba un agradable ambiente musical a todos los visitantes.
Pasado, presente y futuro en una sola imágen. Él luchó en el pasado (Bolívar en su brioso corcel), para permitirnos este presente (la moderna torre) e impulsar nuestro futuro (cada uno de los ciudadanos que hacemos vida en esta ciudad)
Nos corrió la lluvia, nos corrió la Guardia Patrimonial. Pero nuestras vivencias perduran impresas indeleblemente en nuestras mentes. Capturadas visiblemente en las fotos que tomamos y los blogs que elaboramos.
Pero con diferentes perspectivas
Nos leemos en la próxima…
Todas las fotos las tomamos con nuestros teléfonos celulares. @leomarisperezm,
@manuelramos,
@hencovis2