Estílita la de Puntilla es bien bregada con la manera de trabajar con los espíritus. Los invoca de malos modos y hasta los humilla cuando esta hasta la mollera de Mata e’ coco y jirajara. El mismo Puntilla se dice para sus adentros que la rutina que cargan encima, como los burros los mandados, es por esta sola razón y no otra. Los espíritus, espíritus son, no quedándole otra que obedecer a Estílita que es la que pone el cuerpo y ésta es la que tiene la última palabra según la caña que le caiga adentro. Guaicaipuro, Negro Felipe y el General Bolívar como que están bien agrestes con la administración que Estílita hace de esos poderes inconmensurables. Ella levanta los ojos silbando iguanas. Condenando las orejas aborrece tocar el tema del rancho, los padecimientos y las miserias de la familia. Puntilla no encuentra la providencia adecuada que, en santa paz, termine por meter a su mujer por el embudo de la razón.
Leo A.
Los Teques, 31 de agosto de 2018