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Siempre me han gustado los jardines con muchas flores, plantas de diferentes tipos de hojas, los matices, las diferentes tonalidades de verdes, el aroma y el acercamiento de aves y mariposas al jardín, para mí es fascinante.
Pero, un jardín amerita cuidado, una buena luz solar, un terreno abonado y abundante agua.
Así son los corazones de las personas, necesitan ser abonados, preparados para la Palabra de Dios.
"Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden y dan una buena cosecha, como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla"
– Mateo 13:23 (DHH)
La clave de esto es la "buena tierra" y una buena tierra para la siembra tiene ciertas características que los agrónomos con sólo mirarla, se dan cuenta que es la tierra idónea para sembrar.
¿Es su corazón idóneo para la Palabra de Dios?
Si su vida ha cambiado desde el momento en el que recibió a Cristo hasta ahora, lleva una vida apartada para Dios, se mantiene lejos de los pleitos, críticas, rencillas, odios, divisiones, pasiones juveniles, su corazón expresa bondad, piedad, amor, fe, misericordia, benevolencia, entonces ha dado fruto.
No permita que el enemigo de nuestras almas le ensucie su buena tierra para la siembra, cuide el jardín de su corazón y siempre llevará fruto al ciento por ciento.
Aliméntese con la Palabra, leyendo todos los días la Biblia, ore, ayune y comparta el mensaje de Salvación.
Cristo viene pronto y es necesario que le encuentre listo para la siega.