El profesor Roberto entregó a la sociedad, alumnos con alto aprovechamiento escolar. Sostuvo comunicación continua con ellos, al grado de generar su confianza.
-El buen maestro enseña y explica cuantas veces sea necesario, mientras el mal maestro solo se limita a responder: ¿qué no te lo expliqué ya varias veces?
-¿Y usted se considera un buen maestro?
-Claro que no, señor Supervisor, cierto es que mis alumnos me aprecian y los padres reconocen mi labor, pero no me considero un buen maestro aún.
Los padres de familia estaban satisfechos con el trabajo del mentor, tal era su grado de agradecimiento, que le llevaban gallinas, pavos y cerdos como regalo.
-Y ustedes, queridos padres de familia, no duden en llamarme cuando tengan dudas sobre la tarea de sus hijos, no importa la hora que sea, para eso estoy, para eso me pagan, y me pagan ustedes a través de sus impuestos -fueron las últimas palabras que dijo este profesor, antes de la pandemia que detuvo al mundo.
Durante los días de confinamiento, impartía clases a través del teléfono, para él no había ni fines de semana ni vacaciones. Antes de la pandemia, daba clases particulares en su casa en las tardes, fines de semana y períodos vacacionales, totalmente gratuitos. Se enfocaba más en sus alumnos con mayor rezago educativo.
El veinte de marzo de 2020, tomó sus maletas y volvió a su tierra, sin imaginar que jamás volvería a aquel pueblo. Se despidió de Diana, la joven que platicó con él en el transporte, la primera vez que viajó al pueblo. Durante su estancia en ese pueblo, habían iniciado una relación más allá de la amistad.
-Volveré, amor mío, solo serán cuarenta días de confinamiento. Cuando todo esto pase, volveré y hablaré con tus padres, para formalizar nuestro compromiso.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo, Diana de mis amores.
-Cuídate mucho, por favor.
Con tristeza, Diana vio a su novio abordar el autobús, después de darse el último beso. Roberto se puso su tapabocas, ya estando en el autobús, tomó su celular y envió un mensaje a sus padres.
-"Debido a la contingencia sanitaria, no voy a trabajar durante un mes, espérenme en casa. Tengo muchas cosas qué contarles"
El profesor Roberto no imaginó que clases ya jamás impartiría, al menos presenciales no, pues el 16 de octubre de 2020, cerró sus libros y sus ojos para siempre, pues la tan temida enfermedad terminó con su vida.
Dejó a sus padres desconsolados y a su novia llorando, bajo la lluvia. Sus alumnos, exalumnos y compañeros maestros lo recordaron con cariño durante mucho tiempo.
-Y falleció de Covid - 19 en un hospital de la ciudad donde viven sus padres -le dijo Diana a un amigo suyo, que comía en su negocio, pues era su fiel cliente.
-Lo siento mucho, de verdad. ¿Pero realmente fue de Covid? Recuerda que en los hospitales están matando a mucha gente, que ni siquiera tiene el virus, pues casualmente el resto de enfermedades desaparecieron, ¿no crees que esté muy raro?
-No lo sé, tal vez puede ser. Pero ya no lo tengo a mi lado y lo extraño demasiado.
-Fue un gran maestro, un gran ser humano y un gran amigo, siempre lo recordaremos.
Sus padres también estaban sumergidos en su tristeza, al saber que nunca más lo podrían abrazar.
-¡Maldito virus que lo mató! Todo sucedió tan de repente.
-Me duele el recuerdo de nuestro hijo, viejo.
Sin darse cuenta se contagió en el mismo hospital donde ingresó por un dolor muscular y dada la urgencia se le olvidó llevar puesto el tapabocas.