Celebrar la vida es algo de lo que nosotros en casa disfrutamos mucho. Estos días han sido difíciles y no hay mucho para estar de fiesta, pero no podíamos dejar pasar por debajo de la mesa el cumpleaños de mi esposo, que fue hace días y por la tarde salimos a entrenar con nuestras princesas a cada una de sus disciplinas deportivas.
Ya iba con la intención de inventar algo, así fuera sencillo, ya que no íbamos a hacer torta y a las niñas les estuve preguntando si querían pizza o perros calientes; es que ellas son las que siempre escogen y, como ven, se decidieron por unos perros calientes, pero también compramos unas papas mixtas para completar la cena de celebración para el hombre de la casa, nuestro motor, el que siempre está en las buenas y en las malas.
Vendrán tiempos mejores y podremos hacer cosas mejores; lo bueno es que en los pequeños detalles igual somos felices y disfrutamos de estar juntos bajo la bendición de Dios.
Me complace haber escrito estas líneas para mí y para ti; gracias por pasar.