No me muero sin tenerte.
No me muero sin tenerte,
te lo dije emocionado,
y en el tiempo, todo inerte
en realidad se ha quedado.
No asomo ningún engaño
pues de todo llevo cuenta,
que te lo dije en el año
mil novecientos noventa.
Desde entonces la atracción
no deja de ser de gozo
sin haber ningún acoso
para la consecución.
Pero tantas prohibiciones
junto con impedimentos
han alejado momentos
para nuestras relaciones.
En el sitio de trabajo
solo un ligero flirteo
terminó en un devaneo
de lo que siempre me atrajo.
Tanto tiempo ya ha pasado
y hasta dos años sin verte,
que a morirme sin tenerte
estoy casi resignado.
Siempre en las iguales ansias
de poder hallarnos juntos,
se contrarrestan los puntos
que se hallan en las distancias.
Tan solo un golpe de suerte,
de esos de uno en un millón
harán la consumación
de no morir sin tenerte.