Niñez y lluvia. Poema.

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Niñez y lluvia.

Ha llovido tanto
música de lluvia,
que la luna rubia
escondió su manto,
y yo que no aguanto
ganas de bañarme
decido lanzarme
con furia de espanto.

Niño nuevamente
me siento al vibrar
el grato sonar
del agua en mi frente,
y llega a mi mente
el recuerdo hermoso
del sublime gozo,
vivo y persistente.

Belkis, ¿la sombrilla
está aún en tu casa
con aquella gasa
larga y amarilla?
Oh ¡qué maravilla
es poder volver
a mirar caer
la lluvia sencilla!

Buscar la pelota,
subir la escalera,
cruzar por la acera
daban linda nota,
y barriga rota
por el alambrado
no era del agrado
ni algodón en mota.

"La pega" o el rudo
"cero tramposero"
eran lo primero
del juego más crudo,
y semidesnudo
el cuerpo infantil
carreras a mil
daba a esfuerzo agudo.

"Que llueva, que llueva"
-las niñas cantaban-
mientras que avistaban
las supuesta cueva,
y Maritza y Eva
iban con nosotros
en robustos potros
de carrera nueva.

Las barrigas lisas
rodaban en barro,
y de sucio carro
las deseadas prisas.
Entre fuertes risas
la dicha aumentaba
hasta que escampaba,
y volvían las brisas.

Esa candidez
ha vuelto este día
a la vida mía
con esplendidez,
por eso después
de tanto amor fresco,
a Dios agradezco
por esa niñez.

alt


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Niñez y lluvia. Poema. | Ecency