Mecanografía.
Mi máquina de escribir
casi nunca me fallaba,
y estudiaba y estudiaba
y ese era todo el vivir.
Después tenía que seguir
para ser un secretario
con un sueldo necesario
para poder subsistir.
El profesor al instruir
se nos ubicaba al lado
porque era bien preparado
-y no se puede mentir-
Sí nos hacía divertir
el ruidoso traqueteo,
porque era nuestro deseo
el diploma conseguir.
Gracias, Dios, por permitir
la preparación completa
para llegar a una meta
básica para el vivir.