La vanidad.
Les revelo que en apenas 5 capítulos que he leído del libro Eclesiastés, he quedado impresionado con las referencias que se hacen a la vanidad, que es lo que crea orgullo o presunciones en el ser humano, lo que al final, resultan posiciones inútiles y perjudiciales ante la vida.
Percibo la vanidad como elemento contrario a la humildad. Damos más importancia al que tiene poder o fuerza, y subestimamos al que no tiene nada. Ese no nos interesa.
Empieza este libro haciendo alusión a que todo en la vida llega y tiene su tiempo, y que hay que aceptar tanto las buenas experiencias como las malas, porque son parte del equilibrio que existe en la vida., y nos conlleva a que debemos vivir sin prisas ni presiones, y aceptar lo que nos acontece.
Igualmente refiere que debajo del sol hay mucha vanidad, y es algo de lo que podemos percatarnos a diario, pero que también podemos controlar, a pesar de las dificultades.
La vanidad nos hace injustos pues podemos clasificar a las personas por su estatus o por su jerarquía, y entonces no apreciamos sus verdaderos valores humanos.
El amor al dinero es otro rostro de la vanidad, y en realidad que lo he palpado en vivo y cotidianamente, porque gente con mucho dinero, cada día se concentra, y se fija es en aumentar sus capitales.
La vanidad es muy mala consejera, pero desgraciadamente, está en todos los lugares debajo del sol.
Que Dios nos ayude a controlar la vanidad.