Coplas domingueras.
¡Ah malhaya si pudiera
llegarme a ti este domingo,
de seguro que feliz
habría de hallarme contigo!
Tal vez Sancho me prestase
su asno durante este día
y con mucha suavidad
hasta ti cabalgaría.
¡Cuánto quisiera llegarme
con ramilletes de flores
para darte unas llaneras
con sus brillantes colores!
Sancho, el buen amigo Sancho
resulta buen consejero,
y hasta tal vez me daría
también algo de dinero.
Yo quiero es llegar a ti
que vives en el estero
donde quiero unos instantes
de tiempo serenatero.
Con el asno descansando
las garzas multicolores
volarán bello y bajito
entre los claros fulgores.
Sé que hace un calor intenso,
pero con un chapuzón
nos iremos refrescando
y te daré mi canción.
¡Ay Romelia de mi vida,
llegaré pronto a tu lado
para poder disfrutar
de ese amor azucarado!
El domingo era ese día
cuando más te visitaba
y la pasábamos chévere
comiendo la carne en vara.
El pecho se vuelve trozos
cuando me acuerdo de ti
y hasta me come el talón
con ansias de estar allí.
Yo me iré en definitiva
por los caminos del llano
y a la buena de mi Dios
me encomiendo con la mano.
Esta vez me sale hacer
un esfuerzo o sacrificio,
y sé que estaremos juntos
este cálido domingo.
El momento del retorno
será de forma oportuna
cuando su adiós en las sombras
me dé la garza nocturna.